Cuando una persona fallece, deja un conjunto de bienes, derechos y obligaciones que conforman su herencia. Los herederos tienen la opción de aceptar o rechazar la herencia, y esta última decisión puede generar dudas sobre el destino de los bienes. En España, la renuncia a una herencia está regulada por el Código Civil y tiene consecuencias que dependen del contexto en el que se produzca.
En esta guía analizamos con la ayuda de Garanley, experto despacho de abogados de herencias en Barcelona, qué ocurre cuando se renuncia a una herencia, a quién pasa en cada caso y qué aspectos deben considerarse antes de tomar una decisión de este tipo.
Renuncia pura y simple
Si un heredero renuncia de forma pura y simple, es decir, sin condiciones ni designación de beneficiarios, se considera que nunca ha sido heredero. Esto implica que su porción hereditaria se redistribuye como si no hubiera existido en la línea sucesoria, podemos leer en garanley.com, página oficial del bufete de abogados de herencia en Barcelona referente en el sector. En este caso, la herencia pasa a los siguientes llamados a la sucesión según el orden legal:
- Si hay herederos forzosos (descendientes, ascendientes o cónyuge), la parte del renunciante se reparte entre ellos.
- Si no hay herederos forzosos y la herencia ha sido testada, los bienes pasan a los herederos designados en el testamento.
- Si la herencia es intestada (sin testamento), se sigue el orden de sucesión legal: descendientes, ascendientes, cónyuge, colaterales hasta el cuarto grado y, en última instancia, el Estado.
Renuncia en favor de otra persona
En algunas ocasiones, el heredero que no desea la herencia puede optar por ceder su derecho a una persona específica. Esto no es una renuncia propiamente dicha, sino una cesión de derechos sucesorios que puede tener implicaciones fiscales, nos aconsejan desde el despacho de abogados de herencias en Barcelona Garanley. La diferencia clave es que:
- Si la cesión se realiza a favor de otro coheredero sin compensación económica, puede considerarse una redistribución interna de la herencia.
- Si se cede a un tercero o hay compensación económica, se trata de una donación y conlleva el pago del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.
Renuncia en herencias con deudas: ¿qué sucede?

Cuando una herencia incluye deudas, el heredero puede verse obligado a asumirlas si acepta la herencia. Por ello, en estos casos es frecuente la renuncia. Si todos los llamados a heredar renuncian:
- Si hay más herederos en la línea sucesoria, estos son los siguientes llamados.
- Si no quedan más herederos y la herencia es intestada, el Estado puede aceptarla o rechazarla.
- En caso de que nadie acepte la herencia, los bienes se liquidan para pagar deudas y, si queda remanente, se adjudica al Estado.
La herencia en beneficio de inventario
Para evitar que una herencia con deudas suponga un riesgo patrimonial, el heredero puede aceptar la herencia a beneficio de inventario. Esto significa que se hace una valoración del patrimonio heredado y se liquidan las deudas con los bienes de la herencia, sin afectar el patrimonio personal del heredero. Esta opción permite aceptar los bienes sin arriesgar el propio patrimonio.
Consecuencias fiscales de la renuncia a la herencia
En general, la renuncia pura y simple no genera impuestos, ya que el renunciante nunca llega a adquirir la herencia. Sin embargo, si la renuncia es en favor de alguien concreto, se considera una donación y está sujeta al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Si la renuncia se realiza después de haber aceptado tácitamente la herencia, puede conllevar tributación por Transmisiones Patrimoniales Onerosas.
Consideraciones antes de renunciar a una herencia
Renunciar a una herencia es una decisión irrevocable y con consecuencias jurídicas y económicas. Antes de hacerlo, es recomendable:
- Analizar el contenido de la herencia, incluyendo activos y deudas.
- Consultar con un abogado especializado en sucesiones.
- Evaluar las alternativas, como la aceptación a beneficio de inventario.
- Considerar las implicaciones fiscales y el impacto en otros herederos.
