¿Tienes un piso alquilado y necesitas tasar la vivienda por diferentes motivos? Seguro que aquí es cuando te surge si el tasador puede realizar su trabajo cuando está el inquilino.
Para ayudarte, vamos a dar respuesta a las preguntas más comunes, recordando que nos vamos a centrar en los derechos del inquilino y del propietario. Así seguro que te será mucho más fácil obtener la respuesta que buscas.
Derechos del propietario
Es importante que sepas que como propietario de la vivienda tienes algunos derechos sobre la vivienda alquilada. Y uno de esos derechos es la opción de poder acceder a la propiedad para realizar la tasación. Una opción puede ser las de usar los servicios de tasación de vivienda en Barcelona con Hoffmann Real Estate, con los cuales todas tus dudas quedarán resueltas porque son profesionales del tema.
Como nos han comentado desde la inmobiliaria, el propietario tiene derecho al acceso a su propiedad a la hora de hacer tareas de tasación, inspección o mantenimiento. Eso sí, todo tendrá que ser pactado para evitar que el derecho a la intimidad del inquilino se pueda ver perjudicada.
Antes de realizar la visita, el propietario tiene la obligación de contactar y notificar esa decisión al inquilino. En esa notificación el inquilino tendrá que saber el día y la hora de la visita. De igual manera, se debe notificar el objetivo de la visita, en este caso el de realizar la tasación.
Por supuesto, la visita del tasador y del propietario siempre deberá realizarse dentro de un horario digno. Y es que realizar la visita fuera de los horarios habituales o sin aviso será considerado como una violación de los derechos.
Derechos del inquilino
El acceso de un tasador a un piso alquilado es un tema que involucra diversos aspectos legales y derechos de ambas partes: propietarios e inquilinos. Los propietarios tienen el derecho de acceder a su propiedad para realizar tareas como la tasación, pero deben equilibrar este derecho con el de los inquilinos a la privacidad. La notificación previa es fundamental; en muchas legislaciones, se requiere que el propietario informe al inquilino sobre la fecha y hora de la visita, así como el motivo de la misma. Esta comunicación permite a los inquilinos prepararse y estar presentes durante el proceso, asegurando que sus derechos no sean violados.
Por otro lado, los inquilinos también tienen derechos que deben ser respetados. Tienen derecho a la privacidad en su hogar y a ser notificados adecuadamente sobre cualquier visita programada. Si no reciben esta notificación o consideran que la visita es invasiva, tienen el derecho de negarse a permitir la entrada del tasador. Sin embargo, es esencial que actúen de manera razonable y que comuniquen sus decisiones al propietario.
Las normativas que regulan este acceso varían según la región, por lo que tanto propietarios como inquilinos deben revisar la legislación local y las cláusulas del contrato de alquiler. Estas normativas a menudo establecen procedimientos claros sobre cómo debe llevarse a cabo el acceso a la propiedad. Ignorar estos derechos puede resultar en consecuencias legales para el propietario, como reclamos por parte del inquilino o incluso la terminación del contrato de alquiler.
Para facilitar un acceso eficiente, los propietarios deben planificar con anticipación y ser flexibles en la programación de visitas, asegurando que todas las partes involucradas estén informadas y de acuerdo. La comunicación clara y el respeto mutuo son clave para mantener una relación positiva durante el proceso de tasación. En definitiva, el acceso a un piso alquilado por parte de un tasador debe ser manejado con cuidado y respeto hacia los derechos de los inquilinos.
Cómo será el proceso de tasación

El proceso de tasación no es igual que en una vivienda vacía, por lo que es importante conocer ese proceso para cumplir la ley y hacerlo correctamente.
Como nos han comentado desde la inmobiliaria Hoffmann, el primer paso obligatorio es ponerse en contacto con el inquilino para decirle que va a recibir esa visita. La misma puede ser realizada por el propio tasador o también por el propietario. Lo importante es comunicar con antelación para evitar que el propietario pueda sufrir un imprevisto. En la comunicación siempre se debe incluir la hora exacta de la visita y el motivo, en este caso la tasación.
Tras la comunicación es importante que el inquilino dé una respuesta a esa petición. Lo importante es que el inquilino pueda estar presente si así lo desea durante el trámite y no haya problemas a la hora de acceder a dicha vivienda.
El día de la visita el tasador deberá acudir al lugar a la hora acordada y realizar el trabajo. Eso sí, siempre debe realizarse respetando el espacio del inquilino. El trabajador siempre deberá ejercer su trabajo lo más rápido posible y sin intervenir apenas en la vivienda.
¿Hay algo en el contrato de alquiler?
No todos los contratos de alquiler son igual de completos, lo que significa que la cláusula ligada al contrato de alquiler no siempre muestra qué hacer en caso de que se necesite hacer una tasación.
En ese caso, es buena idea optar por la legislación local en la cual en ocasiones se suele dar datos sobre ese tema. Si no se incluye esa información, hay que analizar a fondo las cláusulas del contrato de alquiler. El objetivo es defender los derechos de cada una de las partes.
Y si todavía hay dudas, entonces el inquilino no debería poner problemas a esa tasación. Y si las pusiese, entonces habría un tema legal que debería ser resuelto a través de profesionales. En ese caso lo mejor es llegar a un acuerdo para no tener que llegar a la vía judicial. Si la tasación no va ligada a una finalización del contrato, realmente el inquilino no debería poner ningún problema a esa tasación.
