El contrato de relevo conecta dos momentos delicados: la jubilación parcial de una persona y la incorporación o continuidad de otra. Bien planteado, permite transferir conocimiento y renovar el equipo sin una ruptura brusca. Mal planteado, se reduce a un trámite laboral con horarios que no encajan y responsabilidades que nadie ha explicado.
Desde el 1 de abril de 2025 cambiaron aspectos importantes de esta figura. Por eso no conviene reutilizar una plantilla antigua ni basarse en un resumen previo a esa fecha. La edad de la persona que accede a la jubilación parcial, la reducción de jornada, la situación de quien releva y la duración del contrato determinan qué modalidad corresponde.
Qué es un contrato de relevo
Es el contrato que se celebra para cubrir, total o parcialmente, la jornada que deja vacante una persona que accede a la jubilación parcial. La relación laboral de la persona relevada continúa con una jornada reducida. A la vez, la empresa incorpora o adapta a quien asumirá las horas y funciones previstas.
No debe confundirse con una sustitución ordinaria. La figura está ligada a la jubilación parcial y a requisitos laborales y de Seguridad Social. Antes de decidir fechas, la empresa necesita coordinar tres piezas: la solicitud de jubilación, la modificación del contrato de la persona relevada y el alta o cambio contractual de la relevista.
Dos escenarios que no deben mezclarse
Cuando la jubilación parcial se produce antes de alcanzar la edad ordinaria, la normativa vigente exige que el contrato de relevo se celebre de forma simultánea, a jornada completa y por tiempo indefinido. Además, debe mantenerse al menos durante los dos años posteriores a la extinción de la jubilación parcial. La persona relevista ha de estar desempleada o vinculada a la empresa mediante un contrato temporal.
En este escenario puede ocupar el mismo puesto o uno diferente, pero existe una relación que debe respetarse entre las bases de cotización. Ese punto requiere comprobar datos reales, no limitarse a comparar títulos de puesto. También hay que encajar los porcentajes de reducción, la antigüedad y el resto de condiciones exigidas para la jubilación parcial anticipada.
Si la persona ya ha alcanzado la edad ordinaria de jubilación, la celebración del contrato de relevo es potestativa. Puede ser indefinido o temporal, con una duración mínima de un año en este último caso, y debe cubrir como mínimo la jornada dejada vacante. Aunque haya más flexibilidad, el expediente sigue necesitando fechas coherentes y documentación.
El puesto puede ser distinto, el relevo de conocimiento no
La posibilidad legal de asignar otro puesto no elimina la necesidad operativa de preparar la transición. Una persona veterana suele conocer excepciones que no aparecen en los procedimientos: clientes con circuitos especiales, fallos recurrentes, temporadas críticas y señales tempranas de un problema. Si esa información se pierde, la contratación puede cumplir la norma y fracasar en la práctica.
El primer paso es separar conocimiento imprescindible de preferencias personales. Después se decide quién necesita aprender cada parte. No todo tiene que pasar a la persona relevista. Algunas tareas pueden redistribuirse, automatizarse o dejar de hacerse. El relevo es una oportunidad para revisar el puesto antes de copiarlo.
Un plan de sucesión en una pyme ayuda a ordenar responsabilidades, riesgos y personas de apoyo. En este caso debe coordinarse con el calendario laboral del contrato. La transferencia no puede depender de que ambos coincidan casualmente durante las últimas semanas.

Cómo diseñar el solapamiento
Conviene dividir el trabajo en ciclos reales. Si el puesto tiene un cierre mensual, una campaña trimestral o una revisión anual, el aprendizaje debe incluir al menos los hitos que vayan a producirse durante el solapamiento. Cuando no sea posible observar un ciclo completo, se pueden reconstruir casos anteriores con documentos y decisiones.
Una matriz sencilla permite controlar el avance:
| Área | Qué debe poder hacer la persona relevista | Evidencia |
|---|---|---|
| Operación diaria | Completar tareas frecuentes sin ayuda | Dos ciclos revisados |
| Incidencias | Diagnosticar, escalar y documentar | Caso simulado o real |
| Relaciones clave | Saber a quién acudir y con qué información | Mapa de contactos validado |
| Decisiones | Aplicar criterios y reconocer excepciones | Revisión de casos históricos |
La persona relevada no debe cargar sola con toda la formación. Su responsable valida prioridades, otras áreas explican sus interfaces y Recursos Humanos comprueba que el calendario respete jornadas y descansos. Una reunión breve cada dos semanas puede resolver bloqueos antes de que se conviertan en urgencias.
Documentación laboral que conviene coordinar
- Fecha prevista de acceso a la jubilación parcial y resolución correspondiente.
- Acuerdo de reducción de jornada de la persona relevada.
- Contrato de relevo con jornada, duración y puesto correctamente definidos.
- Comprobación de la situación previa de la persona relevista.
- Bases de cotización y correspondencia exigida en el supuesto aplicable.
- Altas, variaciones y comunicaciones a los organismos competentes.
- Calendarios de trabajo compatibles con el porcentaje de jornada.
La jubilación parcial no debería confirmarse como un hecho cerrado antes de verificar que reúne los requisitos. Las simulaciones ayudan, pero la empresa debe trabajar con la resolución y el asesoramiento correspondiente. Un cambio en fechas o porcentajes puede obligar a ajustar el contrato de relevo.
Errores que vuelven frágil el acuerdo
El primero es firmar con una persona que no cumple la condición exigida. El segundo es utilizar una duración heredada de la normativa anterior. El tercero es construir horarios que cubren matemáticamente un porcentaje pero dejan sin atención los momentos críticos. También es arriesgado desatender la obligación de mantenimiento del contrato o no actuar ante una baja de la persona relevista.
En la parte humana, el error más común es presentar la incorporación como una sustitución inmediata. La persona que reduce jornada puede sentir que se borra su contribución. Quien llega puede verse comparado constantemente. Definir funciones presentes, espacios de decisión y una transferencia con reconocimiento reduce esa tensión.
Qué revisar antes de firmar
La empresa debería poder responder por escrito a cinco preguntas: qué modalidad de jubilación parcial se solicita, qué requisito hace obligatorio u opcional el relevo, quién puede ser contratado, qué jornada y duración corresponden y cómo se cubrirá el conocimiento crítico. Si una respuesta se basa en «siempre lo hemos hecho así», falta una comprobación.
El contrato de relevo es más sólido cuando la revisión jurídica y la planificación del talento avanzan juntas. Una asegura que las fechas, modalidades y cotizaciones sean correctas. La otra convierte el solapamiento en aprendizaje real. Esa combinación permite que la jubilación parcial sea una transición ordenada y no un simple intercambio de nombres en el organigrama.
